Elegir la técnica de personalización correcta es tan importante como elegir el producto en sí. La grabación láser y la serigrafía son las dos técnicas más populares en el mundo del merchandising, pero cada una tiene sus fortalezas y su contexto ideal. En este artículo te explicamos cuándo conviene usar cada una para que tu merchandising tenga el mejor acabado posible.
La grabación láser utiliza un haz de luz concentrado para marcar la superficie del material, eliminando una fina capa y dejando el diseño grabado de forma permanente.
Ventajas:
Materiales compatibles: acero inoxidable, aluminio, madera, cuero, bambú, vidrio.
Ideal para: botellas metálicas, bolígrafos premium, llaveros, placas, artículos de oficina de gama alta, regalos VIP.
La serigrafía transfiere tinta a través de una malla sobre la superficie del producto. Es la técnica más extendida en el sector por su versatilidad y eficiencia en grandes tiradas.
Ventajas:
Materiales compatibles: textil, plástico, cerámica, papel, cartón, metal pintado.
Ideal para: camisetas, bolsas, tazas, bolígrafos económicos, cuadernos, productos de plástico.
Para ayudarte a decidir rápido:
Más allá de estas dos, existen técnicas complementarias como la sublimación (impresión a todo color en poliéster), el bordado (premium para textil), el transfer digital (fotografías en cualquier material) y la tampografía (superficies curvas). Cada producto tiene su técnica óptima.
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